Año sabático: cuáles son los pros y contras
Aunque a veces el año sabático es una pausa obligada, este periodo no es sinónimo de retroceso, sino de nuevas oportunidades
Tomar un año sabático no es una decisión que muchos planeen desde el inicio, sobre todo en la etapa universitaria. Al margen de la razón, esta pausa puede convertirse en una etapa de crecimiento, reflexión y aprendizaje no solo en temas académicos, sino de la vida misma.
La presión por cursar una carrera universitaria, obtener un título y después un trabajo es real. Pero, ¿y si no pasa así? Hay quienes tuvieron que hacer un alto porque no lograron un lugar en la escuela en su primer intento, tuvieron problemas académicos o porque necesitaban tiempo para ellos.
¿Qué pasa cuando te preparas con todo para un examen de admisión y no logras entrar? Esa sensación de fracaso la vivió Ángel Ignacio Reyes, quien tuvo dos años sabáticos forzados: el primero antes de entrar a la universidad y el segundo, al tercer semestre de la carrera.
“No aprobé el examen de admisión para entrar a Medicina, ni en la UNAM ni en la UAM. Pensaba que nunca me iba a quedar porque los exámenes eran muy difíciles, aunque estudiaba y me esforzaba. Mis papás me apoyaron emocional y económicamente, pero me sentía frustrado”, cuenta.
Durante ese primer año sabático, combinó el trabajo con un curso de preparación para volver a intentarlo. Al encontrar la convocatoria de la Escuela de Enfermería del Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) decidió aplicar y logró quedarse.
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Una segunda pausa inesperada
Ángel tuvo un nuevo periodo sabático cuando se dio de baja por problemas de rendimiento académico. A mitad de la carrera, reprobó Farmacología; eso trajo una baja forzosa para poder recursar la materia el siguiente año.
“Sentí que iba retrasado, mis conocimientos ya no estaban frescos. Pensaba que ya debería estar terminando mi carrera, tener mi título y hasta un empleo”, menciona el universitario. Ese tiempo también le enseñó a organizarse mejor, a valorar su educación y a comprender que Enfermería no era solo una profesión, sino una responsabilidad con la vida de las personas.
¿Perder el tiempo?
Este periodo llega a tildarse de pérdida de tiempo, pero estas pausas pueden ayudarte a explorar tus intereses, prepararte para lo que viene, aclarar tu mente y experimentar un crecimiento personal.
“No considero que hayan sido un desperdicio, fueron una lección. Pero pienso que hubiera invertido mi tiempo en estudiar algo relacionado con la carrera; me ganó la ambición de tener mi propio dinero”, admite Ángel.
Antes de ser universitario
Elegir una carrera a los 18 años puede ser abrumador y un año sabático es una forma de respirar y reflexionar. En este punto, “sirve como desconexión para replantear la ruta. Entre los motivos puede estar desarrollar nuevas habilidades, si sientes que no estás a la par de lo que viene a continuación, académicamente hablando”, dice Jesús Alberto Ávila Camarillo, doctor en Psicoterapia y profesor de cátedra en la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tec de Monterrey.
La maestra Adriana Ortiz Nafarrate, psicóloga organizacional, social y de gestión escolar, indica que, para evitar esa pausa previa a la universidad, es crucial la orientación vocacional, con la cual se evalúan competencias y afinidades.
Por eso, recomienda visitar las escuelas para conocer más sobre la oferta educativa e, incluso, descubrir las instalaciones de primera mano.
“Por otra parte, para los papás es un tema de pánico: ‘¿cómo vas a pedir un año sabático si acabas de salir de la preparatoria y lo único que haces es estudiar?’. Sucede mucho en la cultura latina”, destaca Ortiz Nafarrate.
Un respiro o interrupción
Parar la carrera en medio del camino es complejo y hasta peligroso, advierte la especialista. Podría significar que cortes de tajo las enseñanzas que habías tenido, considerando que todo proceso de aprendizaje lleva, al menos, tres meses.
En su opinión, las desventajas incluyen perder una estructura académica regular que costará más trabajo recuperar al reincorporarte a la vida escolar, aunado a un desfase que impacta en la estructura emocional; esto conlleva un alto riesgo de terminar en una baja definitiva.
¿Y después de la graduación?
El doctor en Psicoterapia enfatiza que un punto medular para que este periodo se aproveche es la planeación. Investiga la oferta de posgrados, realiza un sondeo del entorno laboral y procura mucha organización, pues disponer de tantas horas libres podría ser contraproducente.
Los expertos sugieren utilizar ese break para el desarrollo de nuevas habilidades que sirvan para conseguir ese puesto que se anhela.
Asimismo, coinciden, es válido tomar un respiro si hubo un fuerte desgaste mental al cierre de la carrera, a fin de priorizar la salud mental. “Después de un lapso de estrés, quizá se requiere no solo tomar aire y descansar, sino evaluar el entorno o el aspecto emocional, saber cómo salir de todo este proceso y qué tan listo te sientes para seguir.
“Analiza las metas y objetivos que tienes para el corto, mediano y largo plazo, ya no solo profesional, sino de manera personal. Qué sigue para ti en los próximos 10 años e inserta esto al plan de lo que se avecina”, apunta Ávila Camarillo.
Optar por un año sabático puede ser una decisión que nace de diversas circunstancias, pero también es una oportunidad para replantear el camino que ambicionas. Al final, llega a convertirse en un espacio para aprender más sobre ti, reorganizarte y tomar decisiones con más claridad.
Si estás pensando en pausar tu carrera, es crucial hacerlo con propósito y sin perder de vista tus metas a mediano y largo plazo, reiteran. Este respiro puede ser lo que requieras para regresar con la energía necesaria. No importa el motivo del paréntesis, sino cómo le sacas provecho para avanzar en tu camino personal y académico.
¿Cómo aprovechar el año sabático?
Si te encuentras en un año sabático o estás considerando tomarlo, hay varias opciones para poder sacarle jugo, de acuerdo con expertos:
- Toma cursos relacionados con tu carrera. Si ya tienes claro qué quieres estudiar, adelantar conocimientos te ayudará a sentirte más preparado cuando regreses a la universidad.
- Aprende un nuevo idioma. No solo es un plus para el futuro, sino que también te puede abrir puertas en el ámbito laboral.
- Trabaja y adquiere experiencia. Aunque puede ser tentador, enfocarse solamente en ganar dinero, busca empleos que te aporten habilidades para el futuro.
- Haz voluntariado. Esto puede ayudarte a adquirir nuevas perspectivas y habilidades.
- Cuida tu salud mental. Un año sabático puede ser buen momento para trabajar en tu bienestar emocional. Si es una decisión propia, llega a ser un respiro necesario para reencontrarte con lo que realmente quieres; o una trampa en la que se pasan los meses sin avanzar.
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