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En la anterior columna sostuvimos como puntos claves en el uso de la IA: a) la IA permite acortar tiempos en actividades que aprendemos a hacer mediante su uso y apropiación tecnológica, b) la IA puede representar un imaginario de completud imposible de cubrir, pero que nos reta a generar alternativas pedagógicas, c) la IA requiere de la creatividad, sensibilidad e inteligencia del ser humano, d) hay que aprender a hacerle preguntas a la IA, y a formularse incógnitas existenciales.
Esto se representa a través de prompts, e) si no se sabe usar, puede invertirse más tiempo en solucionar errores derivados de la IA, que en encontrar respuestas a problemas cotidianos, f) hay diversas brechas a seguir examinando dentro de la IA, para resarcirlas y ampliar las posibilidades comunicativas de sujetos y grupos, g) la IA está bordeada de un contexto social, hay que seguirle estudiando y hallar alternativas de acción, h) La IA precisa inter y trans disciplina; por ejemplo, debatir consecuencias psíquicas en los sujetos y repercusiones legales del uso de textos e imágenes, i) Institucionalmente hay un reto pendiente: ¿qué hacer con la IA? Proponemos su uso humanizado, crítico y ético.
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Como el lector observará, hemos mejorado algunas ideas y ajustado otras, con base en seminarios, coloquios y clases a las que hemos asistido como expositores. En especial, me gustaría agradecer al grupo de tecnologías de la Asociación Mexicana de Investigadores (AMIC) por sus valiosas reflexiones para seguir reflexionando socialmente este tema.
Al tiempo que, para la presente columna ahondaremos en otra de nuestras hipótesis: “la IA puede representar un imaginario de completud imposible de cubrir, pero que nos reta a generar alternativas pedagógicas”. Como dice Roque Santos: “Lo interesante de entender la felicidad como un imaginario social es su maleabilidad, su capacidad de ajustarse a cualquier contexto social e histórico.
En todo momento y en cualquier contexto social, la felicidad se erige como norte de la vida o como producto apetecible. Ese es su hándicap. Por eso los mercaderes de la felicidad están a la puerta, al acecho como el mal originario, para venderte el camino más corto de llegar a ella, si es que se trata de un llegar”.
Es decir, la IA puede representar hoy ese puente imaginario de la felicidad. Quizás por eso tantos cuestionamientos hacia su uso educativo. Porque desde una visión demasiado entusiasta la IA “hará textos por ti”, “te hará la tesis”, “hará tu página web”. Sólo hay que observar redes como Tik Tok, en la cual, si bien hay recursos educativos de mucho apoyo, también otros que refuerzan estos imaginarios de completud.
En resumen, la IA no hará ningún trabajo por ti. En mi caso, me toca trabajar junto a tesistas; y no, la IA no elaborará una tesis por ti. Tampoco un ensayo (al menos no de forma ética). Tampoco preparará toda tu clase. Mucho menos la exposición que debes hacer para mañana.
Si bien, hay programas que actualmente se usan para ello (recomiendo revisar la app de Tome, para observar este tipo de programas que parecen plantear caminos fáciles), tenemos un reto pedagógico para detectar prácticas anti éticas y apropiarnos de la IA para identificar cuando se use de forma poca honesta.
Esto, al mismo tiempo, nos cuestiona nuestras prácticas pedagógicas. ¿Seguiremos dejando ensayos interminables que luego el profesor no lee? Ojo: concuerdo con el ensayo como una excelente forma de razonar y argumentar, pero; siempre y cuando se haga con rigor y ética, y los profesores demos seguimiento.
O más bien, es hora de buscar complementar los conocimientos tradicionales, con las realidades de IA que actualmente habitamos. Porque, regresando a la primera idea planeada; en tanto seamos capaces de generar prácticas con experiencia situadas en nuestros estudiantes efectivas, menos imaginarios de completud se generarán. Para muestra, varios colegas están haciendo ejercicios con creatividad. Coloco algunos:
Chat GPT complementa esta creatividad humana con las siguientes recomendaciones:
Por supuesto, para obtener esta respuesta, yo di el prompt a Chat GPT: “¿qué ejercicios se pueden hacer con inteligencia artificial para fomentar pensamiento crítico en estudiantes?”. Ahora tocará experienciar lo dicho por la IA por mis colegas académicos, para que cada quien saque sus propias conclusiones.
Otra alternativa que proponemos a la educación tradicional, es trabajar por proyectos.
Incluso, al plantearle esto a la IA, mediante Chat GPT, nos dice: “Trabajar en proyectos fomenta el aprendizaje activo, promueve la colaboración, desarrolla habilidades de resolución de problemas y permite la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos. En el contexto de la IA, trabajar en proyectos puede ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades prácticas y de pensamiento crítico que son cada vez más importantes en un mundo impulsado por la tecnología”.
Pongo un par de ejemplos experienciales: en un grupo de política internacional, dejé que representamos la repercusión de una fecha histórica y su vinculación con la actualidad con mind journey; es así que se generaron imágenes en inteligencia artificial, que pedí, se explicarán a la luz de una lectura que hicimos. Con ello combinamos la lectura tradicional, con ejercicios de IA. Y ojo: para este ejercicio también puedes usar programas como Sonic Writer (te dejo un tik tok de Sonic Writer, por si no lo has usado: https://vm.tiktok.com/ZM2UsymDn/).
Otro ejemplo: pedí a estudiantes un análisis en donde consultaran a Chat GPT; pero que se citara en APA 7. La meta además fue que, se verificaran fuentes y se incluyeran otros textos académicos.
Por otro lado, si le preguntamos a Chat GPT: ¿cuáles son los límites de la ia para hacer trabajos? Ésta responde: “La Inteligencia Artificial (IA) ha avanzado significativamente en los últimos años y ha demostrado una gran capacidad para realizar tareas complejas y sofisticadas en diferentes campos, desde el diagnóstico médico hasta la traducción de idiomas. Aunque los sistemas de IA pueden ser entrenados para realizar tareas específicas, carecen de la capacidad de pensar fuera de la caja o de generar ideas nuevas por sí mismos. En este sentido, la IA puede ser útil para automatizar tareas repetitivas y predecibles, pero no es capaz de reemplazar el juicio y la creatividad humanos en la resolución de problemas complejos. Además, la IA puede ser susceptible a prejuicios y sesgos, especialmente si los datos utilizados para entrenar el sistema están sesgados o incompletos. Esto puede llevar a resultados inexactos y perjudicar la toma de decisiones.”.
Y por supuesto, concordamos con la IA. Pero para no caer en el sesgo que menciona, proponemos volver la mirada a las materias de pensamiento crítico, arte, humanidades. Para ello, necesitamos formar estudiantes críticos, que cuestionen y sepan proponer alternativas de otros mundos posibles. Y no solo lo decimos nosotros:
“La capacidad crítica es la que nos hará ganar a las máquinas, y la educación nos hará libres para saber qué es verdad y qué no, y los medios tienen la oportunidad de preservar esa veracidad”, asevera la directora de Fundación Banco Sabadell, Sonia Mulero.
Sin embargo, ¿en qué momento vamos a cultivar estas habilidades críticas y humanísticas? Si, a pesar de tanto desarrollo tecnológico, cada vez vivimos más acelerados y tenemos menos tiempo. Lo cual abordaremos en nuestra siguiente columna.
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