Estudiar un posgrado suele traer mejores oportunidades laborales e ingresos, al menos así lo considera la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Además, expertos de instituciones como la Universidad Iberoamericana, La Salle, Anáhuac México y la Autónoma de Guadalajara (UAG) coinciden en beneficios como el desarrollo profesional y personal, networking y una ventaja competitiva en la búsqueda de empleo.
Sin embargo, el auge de las nuevas tecnologías, la relevancia de las microcredenciales y las preocupaciones por el mercado laboral han transformado la oferta educativa de la educación superior en México.
También lee: ¿Cómo hacer el registro para el examen de la UNAM 2025?
Por ello, las instituciones han apostado por alternativas más flexibles e integrales que puedan hacerle frente a las exigencias actuales, incluidas las de los propios profesionistas, cuyo perfil también ha cambiado.
Para Christian Renato Guzmán Molina, coordinador de Promoción y Admisiones de la Universidad La Salle, suele haber dos tipos de personas con intención de continuar estudiando. El primero son los recién egresados que lo hacen como forma de titulación o, bien, porque no han podido encontrar trabajo al concluir su licenciatura.
El segundo son aquellos que ya cuentan con experiencia laboral, pero pretenden ampliar sus conocimientos y networking.
Desde su perspectiva, las exigencias del mercado laboral de hoy han obligado a los profesionistas a adquirir conocimientos y habilidades especializadas a través de opciones que impliquen un menor costo, tiempo y facilidad para ponerlas en práctica en cualquier momento. Esto ha llevado al aumento de cursos, talleres, diplomados y certificaciones.
“Este tipo de programas propician una respuesta o un beneficio inmediato, aunque no profundizan ni especializan, como el caso de un posgrado”, puntualiza en entrevista Guzmán Molina.
En ese sentido, Karina Aguilar Moreno, decana del Centro de Formación, Desarrollo y Excelencia Directiva de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), aconseja que si se busca crecer profesionalmente, se debe considerar un posgrado.
“A diferencia de otros programas como cursos y certificaciones más enfocados en una actualización o que tienen vigencia, el posgrado ofrece otro enfoque: que la persona aprenda otras técnicas de resolución de problemas, de innovación y de investigación”, explica.
Y si bien la doctora de la UAG subraya que las empresas ahora se interesan en las habilidades blandas, también llamadas soft skills, en su opinión, la formación es más integral en los niveles superiores de estudio, pues “les permite prepararse mucho mejor en otros ámbitos para lograr aquello que realmente están buscando”.
Estudiar un posgrado implica una toma de decisiones que suele partir de expectativas y objetivos. Manuel López Pereyra, coordinador de posgrados de la Ibero, considera que el uso de las tecnologías como la inteligencia artificial, así como la posibilidad de una apertura intercultural son claves para los estudiantes al momento de la elección.
La diversidad y cantidad de programas ofertados puede convertirse en un reto si no se tiene una orientación vocacional clara. “Tienes que entender muy bien cuáles son los aprendizajes y las experiencias que te interesan, porque las posibilidades son enormes”, sugiere López Pereyra.
La situación se complica también a nivel personal porque implica un “aprendizaje mucho más complejo, retador e implicado”. No obstante, para el académico de la Ibero, el posgrado permite involucrarse más en el proceso de aprendizaje, así como aprovechar las oportunidades que no se tomaron durante la licenciatura.
Al decidir cursar un posgrado puede surgir la duda del “momento perfecto” para hacerlo. Para Juan Carlos Argumedo Huezo, director de mercadotecnia de posgrado de la Universidad Anáhuac México, ese tiempo ideal no existe.
“Estudiar un posgrado siempre será un reto. Siempre va a coincidir con alguna etapa profesional de tu carrera o con un momento importante de tu vida familiar, por lo cual nunca habrá un momento perfecto; quien quiera hacer un posgrado, deberá hallar un espacio para estudiarlo”, comenta.
Durante la toma de decisiones, la OCDE estima que los estudiantes necesitan valorar elementos como el tipo de institución, ya sea pública o privada; su campo de estudio; así como si es preferible hacerlo en el extranjero. Ese último punto lleva al cuestionamiento sobre si vale la pena cursar un posgrado en México.
Uno de los principales propósitos es alcanzar una ventaja competitiva en el mercado laboral. La OCDE apunta que los logros educativos y las oportunidades laborales están íntimamente relacionados, ejemplo de ello es el incremento de la tasa de empleo a medida que crece el nivel educativo.
A escala nacional, la tasa de empleo por estudios de licenciatura en personas de 25 a 64 años es del 80%. En el caso de la maestría sube al 87% y, de ahí, apenas se eleva al 88% en el doctorado. Sin embargo, se mantiene baja en comparación con el promedio de países de la OCDE, el cual se encuentra en un 85%, 90% y 93% respectivamente, de acuerdo con el informe Education at a Glance (EAG) 2024 de dicha organización.
Durante el ciclo escolar 2023-2024, alrededor de 466 mil 912 mexicanos cursaron un posgrado en el país. De las opciones disponibles, la maestría fue la que contó con una mayor matrícula, con 320 mil 367 personas; seguido de la especialidad, con 80 mil 980; y el doctorado, con 65 mil 565, de acuerdo con cifras presentadas por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).
La correlación entre el nivel educativo y el trabajo referida por la OCDE también se extiende a mejores oportunidades laborales. Para Karina Aguilar Moreno, de la UAG, el posgrado aumenta las posibilidades de ascensos a puestos más altos, con mayores responsabilidades, hasta optar por otra área de conocimientos para desempeñarse profesionalmente, llevar a cabo emprendimientos y hasta acceder a cargos en el extranjero.
“En México tenemos varios egresados de posgrados que están compitiendo en puestos internacionales y esto nos habla de la gran calidad que manejan los posgrados impartidos aquí. Hay una calidad global y un nivel adecuado respecto a los temas que se están viendo en otros países”, señala Aguilar Moreno.
Aunado a la búsqueda de mejores oportunidades laborales y salarios más atractivos, el posgrado, desde la perspectiva de los expertos consultados para la elaboración de este texto, continúa proporcionando beneficios como el networking, así como el desarrollo profesional y personal, los cuales se han fortalecido gracias a la incorporación de la vinculación internacional y de otro tipo de estrategias a través de las nuevas tecnologías.
Con los cambios en el ámbito laboral y educativo, que cada vez más exigen la adquisición de conocimientos y habilidades en menor tiempo, la oferta de posgrados puede verse afectada. Es una realidad que, luego de la pandemia, la inclusión de las modalidades híbrida y en línea en la educación superior aumentó para proporcionar alternativas más prácticas para los estudiantes.
“Depende mucho el área del tipo de programa, pero sí ha habido un incremento en la parte híbrida y en línea, porque finalmente las personas valoramos cada vez más nuestros tiempos y preferimos estar estudiando desde la oficina o casa, que estar atorado una hora en el tráfico o transporte público para llegar a un aula”, admite el coordinador de la Universidad La Salle.
Aunque identifica dos áreas de oportunidad en las cuales se debe trabajar en 2025. En primer lugar, se refiere a la ausencia de ciertos programas en formato en línea, así como cambiar de opinión sobre este tipo de modalidades, pues considera que en sus inicios existía un menosprecio entre los mismos estudiantes y el campo laboral ante títulos de posgrado obtenidos de manera online.
Pero la inclusión de modalidades mixtas en los posgrados no solo busca ahorrar el tiempo de los estudiantes. Las ventajas que proporciona la tecnología también se han traducido en oportunidades de vinculación internacional.
“Los posgrados hoy en día lo que están haciendo es proporcionar un enfoque integral, mucho más global, intercultural e interdisciplinar. La inteligencia artificial y otro tipo de tecnologías también nos está ayudando a vivir las experiencias de aprendizaje desde otra forma”, asegura Manuel López Pereyra, de la Ibero.
Las experiencias internacionales suelen pensarse en términos de intercambios presenciales a otro país. Las plataformas digitales han posibilitado la conexión con profesores y otros estudiantes de posgrados del extranjero. Pese a ello, expertos de La Salle y de la Anáhuac identifican como un área de oportunidad la visibilización de este tipo de beneficios dentro de los estudios de educación superior en la república.
“En general, nuestro país tiene una oferta académica completa; quizás hace falta resaltar las acreditaciones y vinculaciones internacionales que tenemos las universidades locales. Muchas veces, los estudiantes buscan experiencias internacionales y por ese motivo quieren emigrar, en algunos casos sin saber que las universidades mexicanas tenemos esas opciones“, indica Juan Carlos Argumedo Huezo, director de mercadotecnia de posgrado de la Universidad Anáhuac México.
Además de la flexibilidad en las modalidades de estudio y el uso de nuevas tecnologías para incrementar las experiencias de internacionalización, las instituciones educativas apostarán por la inclusión de microcredenciales para fortalecer la oferta de posgrados en 2025.
“Sin duda, va a crecer más el tema de las modalidades mixtas y en línea; asimismo, la necesidad de incluir en los posgrados las acreditaciones, certificaciones y microcredenciales como parte de la oferta. Normalmente un curso, taller o un diplomado puede ostentar estas microcredenciales y certificaciones en corto tiempo, pero por las necesidades de adquirirlas, se vuelve muy importante y necesario que también los posgrados ya las incluyan”, recalca Christian Guzmán Molina, de la Universidad La Salle.
Sin embargo, aún quedan retos pendientes. Juan Carlos Argumedo Huezo, de la Anáhuac, destaca la necesidad de “dar valor y mérito a los grados académicos” a través de mejores ofertas laborales. En ese tenor, propone una “mayor vinculación con los sectores privados y públicos” para generar más facilidades a los profesionistas.
La cuestión de la accesibilidad también es un obstáculo a enfrentar este año. En México, 1.9% de personas de entre 23 a 64 años obtuvieron un título de maestría, mientras que solo el 0.1% fue de doctorado, en comparación con el 14.3% y el 1.3% promedio respectivamente de los otros miembros de la OCDE, de acuerdo con EAG 2023. Ambos registros posicionan a nuestro país entre las últimas posiciones de la organización.
Así pues, expertos como Christian Renato Guzmán Molina, de la Universidad La Salle, y Karina Aguilar Moreno, de la UAG, concluyen con la trascendencia de las becas y apoyos financieros para los cursos de posgrado, los cuales, lamentan, se han reducido en años recientes.
No por nada, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) estimó una reducción del 12.8% de la asignación del gasto público en posgrado en 2025, así como un recorte del 7.4% a la categoría de ciencia, tecnología e innovación, en la cual se destaca la disminución del presupuesto destinado a 60 instituciones de educación superior, institutos nacionales y centros públicos de investigación para proyectos de ciencia, tecnología e innovación.
En el marco del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, te contamos…
“Nadaremos, nadaremos, en el mar, el mar, el mar”. La UNAM impartirá un curso de…
¡Atención, lectores! Con la Fundación Carlos Slim, descarga libros gratis y accede a más de…
Te explicamos todo lo que sabemos del proceso de ingreso a la Prepa y CCH…
Conoce cuáles son las mejores universidades a nivel mundial para estudiar Medicina, de acuerdo con…
Si tienes experiencia como creador de contenido, la UNAM te busca para ser parte de…