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Consumir leche no causa problemas cardiovasculares ni obesidad: UAM

Los mexicanos “consumimos en promedio 170 mililitros de leche al día”, lo que contrasta con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de beber 500 mililitros del lácteo.

Lo anterior ya que cada 100 mililitros proporcionan tres gramos de grasa y de proteína y cinco gramos de azúcar, entre otros nutrientes importantes, afirmó el doctor Rey Gutiérrez Tolentino, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Pero al tomar 200 mililitros “obtenemos 120 kilocalorías”, que representan sólo diez por ciento de lo que requiere en promedio una persona al día.

Además, en pruebas de laboratorio se ha mostrado que el consumo de la leche no es causante de obesidad o de problemas cardiacos, explicó el investigador del Departamento de Producción Agrícola y Animal de la sede Xochimilco.

Consumir lácteos previene el cáncer

En el ciclo “Gente de ciencia. Calidad e inocuidad de la leche. Mitos y realidades sobre la leche.”, el investigador recomendó consumir el producto de vaca por su aportación de calcio que refuerza el sistema óseo, aporta el fosforo y magnesios necesarios para el organismo.

“El lácteo nos otorga energía; por tanto, la relación entre densidad energética, densidad nutrimental y costo accesible del nutriente son puntos a favor de la leche y sus derivados”, enfatizó.

Y en el laboratorio han establecido métodos para el análisis de la leche que respaldan sus bondades en términos de nutrición, inocuidad químico-biológica, autenticidad y sustancias funcionales para el consumo final.

Las investigaciones de componentes y calidad iniciaron en la Unidad hace 27 años.

En la conferencia convocada por el programa de Divulgación de la ciencia de la sede Xochimilco, el doctor Rey Gutíerez aseguró que el laboratorio de instrumentación y de lácteos de esa Unidad reúne las características para hacer el análisis de la calidad de la leche.

Pues se realiza un recuento de los análisis microbiológicos, fisicoquímicos del lácteo y es revisado el grado nutricional determinando que posee un alto contenido proteico, sólo detrás del que tiene el huevo.

“Desde hace tiempo se ha asociado la grasa láctea de manera equivocada con la obesidad, el exceso de peso y problemas cardiovasculares, pero no es así.

En un estudio realizado por investigadores mexicanos en 2008 se colocó a la leche en el grupo cinco de una clasificación de seis apartados, junto con el alcohol y los jugos; los refrescos fueron situados en el grupo cuatro.

Increíblemente se dijo que era mejor tomar bebidas edulcorantes que la leche de vaca”.

El investigador detalló que la leche de vaca contiene sustancias funcionales que otorgan beneficios: como los péptidos (biopéptidos) lactoferrina, y betalactoglubulina presentes en las caseínas de la leche que se asocian con actividades antimicrobianas y antitrombóticas.

En la especie humana los biopéptidos de la leche ayudan a reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas, osteoporosis, hipertensión, sobrepeso y obesidad, caries dental y algunos tipos de cáncer, señaló el miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

“Se ha demostrado que los ácidos grasos –que se encuentran en la leche– previenen problemas cardiovasculares, algunos tipos de cáncer.

Mientras que el ácido linoleico conjugado es un anticancerígeno, y esos componentes se encuentran en el lácteo en las cantidades que requiere el organismo humano”.

La leche orgánica no aporta lo mismo

Rey Gutiérrez explicó que “la leche se define como la secreción mamaria de las vacas sanas o de otra especie excluyendo el calostro”, por lo que hablar de leche de soya, coco o almendra no es correcto.

El especialista citó un estudio realizado por un grupo de investigación de la UAM en el que encontraron que la leche orgánica no aporta el tres por ciento de grasa a pesar de ser más cara que la leche convencional.

También en otras muestras encontraron plaguicidas, plastificantes, el clembuterol, y contaminantes de origen petrolífero, pero las cantidades encontradas no rebasan lo indicado por la norma oficial mexicana.

“En la UAM se ha trabajado en el análisis de productos lácteos producidos de forma convencional, leche orgánica, frutas, legumbres y el agua que consumimos y se han encontrado restos de plaguicidas en la leche orgánica y otros productos alimenticios en proporciones menores de la indicada en la norma”.

Además, el equipo de investigadores ha realizado estudios para ver la presencia de antimicrobianos y han encontrado cloranfenicol y aflatoxina, compuesto altamente cancerígeno, pero los residuos están por debajo de la recomendación sanitaria.

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Aura Pérez

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