Fotografía: Pexels / de cottonbro studio
Beatriz Macouzet Menéndez, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM, definió la adolescencia precoz como “un inicio adelantado de la pubertad donde los cambios hormonales comienzan a afectar a las niñas antes de los 8 años y a los niños antes de los 9.”
Es un proceso difícil para la niña o el niño que lo padece, porque se ven y se pueden ver y sentir distintos a sus compañeros
Principalmente, los cambios físicos que presentan las niñas en la adolescencia precoz son los siguientes:
Mientras que los cambios físicos que presentan los niños en la adolescencia precoz son:
Pero ambos pueden presentar:
En la adolescencia es normal presentar malestares psíquicos, pero cuando estos se vuelven agudos, pueden surgir problemas, tales como el consumo de drogas, trastornos alimenticios y autolesiones. Esta situación puede afectar en un mayor grado a los adolescentes precoces, ya que se “adelantaron” en esta etapa y no están preparados ni acompañados en el proceso.
La profesora Macouzet Menéndez dice que en la adolescencia hay tanto movimientos progresivos, en los que el adolescente empieza a buscar su independencia, como movimientos regresivos, en los que “vuelve” con las figuras de identificación: los padres, pero si las condiciones sociales no son las adecuadas, o cuando estos cambios son muy fuertes, a veces los adolescentes buscan más estimulación y terminan en el mundo de las drogas.
Al buscar llenar una sensación de vacío, los jóvenes tienden a sobresaturarse y empiezan a consumir sustancias o presentar trastornos alimenticios, en donde mucho tienen que ver los discursos de que “la belleza es delgadez”. De igual manera, los adolescentes pueden lastimarse físicamente, porque tienen tanto dolor psíquico que buscan de alguna manera descargarlo por medio del dolor físico, y esto los lleva a situaciones de riesgo, detalló la docente.
Cuando la adolescencia se adelanta, sus efectos también llegan de manera más temprana, por lo que Macouzet Menéndez reiteró que es importante que los padres estén al pendiente de sus hijos.
La adolescencia implica un trabajo de simbolización de lo puberal y de construcción de una identidad propia, los niños y niñas que viven una pubertad precoz se enfrentan al reto de asimilar sus cambios hormonales y corporales en un tiempo cronológicamente distinto al de sus compañeros.
Los padres deben reflexionar sobre qué acciones pueden llevar a cabo para acompañar a los menores, ya que al verse “diferentes” a sus compañeros, pueden atravesar situaciones difíciles que pueden provocar un sentimiento de inseguridad y depresión.
Pero también es importante un involucramiento de las escuelas, y sería positivo abrir espacios en donde se pueda verbalizar lo que está ocurriendo, donde los chicos puedan realizar preguntas sobre lo que les está pasando y puedan ir reconociendo y aceptando lo que están sintiendo en esta nueva etapa.
Pero en general, los adultos deben tener una actitud de apertura con los adolescentes precoces y hablar de la sexualidad, haciéndolo con precaución porque:
Vivimos en una sociedad que tiende a pensar la sexualidad de los niños y niñas desde una mirada adulta, en lugar de escuchar sus dudas con relación a sus cambios, su identidad y sus vínculos afectivos.
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